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ARTUSI: 239. Panecillos rellenos

En las grandes ciudades un buen cocinero es, mal comparado, como un general de armada en un vasto campo bien atrincherado con numerosas y aguerridas legiones donde puede hacer valer todas sus proezas. Las grandes ciudades, además de tener siempre provisiones de toda gracia de Dios, tienen quienes piensan en proporcionarles incluso las más pequeñas cosas, las cuales, aunque de poca importancia, contribuyen a la variedad, a la elegancia y a la precisión de los trabajos. Y es así como se encuentran bastoncillos de pan que, cortados en lonchas, se enfilan en el espeto con pajarillos, o se fabrican panecillos* del tamaño de una manzana común para hacerlos rellenos.
Raspad ligeramente la corteza con el rallador y sacad del medio de cada uno una tapa redonda de la dimensión de una moneda de 10 céntimos. Vaciadlos de la miga dejando las paredes de alrededor bastante gruesas. Mojadlos por dentro y por fuera con leche hirviendo y cuando estén bastante empapados cerradlo con su tapa también empapada, sumergirlos en huevo para dorarlos y freírlos en manteca o aceite, pero echados en la sartén del lado de la tapa para que os quede adherida. Despegad después con la punta de una puntilla la tapa, rellenadlo con una picada de carne delicado y bien caliente, volvedlo a cerrar y mandadlo a la mesa. Si los hacéis delicadamente pueden estar muy bien en cualquier comida.
La picada de carne, en trocitos grandes como garbanzos, estará bien hacerla con higaditos, pechos de pollo, mollejas y cosas similares hechos con jugo de carne y ligados con una pizca de harina; pero lo que sería indispensable para hacer la mezcla más grata, son las trufas.


(*): Pagnottelle, en el original. Una pagnotta es una hogaza de pan de tamaño variable. Traducimos pagnottelle  por panecillos, entendiéndose como tales unos redondos de miga esponjosa y tierna con una corteza fina y ligeramente crujiente. Se les ha puesto tradicionalmente varios adornos, siendo el de sésamo el más extendido.

ARTUSI: 245. Arroz como guarnición

 espinacas

Cuando tengáis como hervido un pollo o un capón, mandadlo a la mesa con una guarnición de arroz, que le va bien. Para no consumir mucho caldo, blanquear el arroz en agua y terminad de cocerlo con el caldo de los pollos.
Retiradlo duro y, cuando esté casi cocido, dadle sabor con mantequilla y parmesano en poca cantidad; pongamos que de arroz sean 200 gr, cuando lo retiréis del fuego ligadlo con un huevo o, mejor, dos yemas.
Si el arroz, en lugar de servir de guarnición al hervido de pollo, sirva a un guiso de ternera lechal o a chuletas, añadid a los ingredientes arriba indicados dos o tres cucharadas de espinacas hervidas y pasadas por la estameña.
Tendréis entonces un arroz verde y más delicado.
Se puede dar mejor aspecto a estas guarniciones confinando el arroz dentro de un molde al baño maría, pero cuidaos de que no endurezca demasiado, que sería un grave defecto.

ARTUSI: 231. Gnocchi a la romana


Estos gnocchi, que yo he modificado y dosificado de la siguiente manera, espero que os gusten como les han gustado a aquellos a quienes se los he preparado. Si es así haced un brindis a mi salud si estuviese vivo o mandadme un requiescat si estuviese abonando las coles.

150 gr. de harina. 50 gr. de mantequilla. 40 gr. de queso gruyère. 20 gr. de parmesano. Medio litro de leche. 2 huevos.

Se dice que en la mesa no se debería estar en menos del número de las Gracias, ni en más del número de las Musas. Si estáis en torno al número de las Musas, doblad las cantidades.
Mezclad la harina con los huevos y con la leche vertida poco a poco en una cacerola, añadid el queso gruyère a trocitos y poned la mezcla al fuego removiendo continuamente. Cuando haya solidificado bien por la cocción de la harina, saladlo y añadid la mitad de la mantequilla. Dejad que la mezcla enfríe y después, de igual forma que con los gnocchi de harina amarilla, ponedlos enladrillados en una fuente que resista al fuego y condimentadlos capa a capa con el resto de la mantequilla a trocitos y con el parmesano rallado: pero no en la superficie, porque el parmesano amarga con el fuego por encima. Doradlo bajo una tapadera de hierro o en el horno de leña y servidlos calientes.

La Ciencia en la cocina y el Arte de comer bien, Pellegrino Artusi: ENTREMESES (Índice)

Son los entremets de los franceses; platos de menor cuenta, que se sirven entre un principal y el otro.

227. Cresentine
228. Donzelline rellenas de anchoas saladas
229. Donzelline aromáticas
230. Gnocchi de sémola
231. Gnocchi a la romana
232. Polenta de harina amarilla con salchichas
233. Polenta en pastel
234. Macarrones con bechamel
235. Macarrones con pan rallado
236. Chuletas de cordero vestidas
237. Chuletas en papillot
238. Salami al jugo de Ferrara
239. Emparedados rellenos
240. Milhojas de harina dulce vulgarmente castagnaccio
241. Milhojas de harina amarilla I
242. Milhojas de harina amarilla II
243. Salchicha con huevos
244. Salchicha con uva
245. Arroz para guarnición
246. Alcachofas en fuente
247. Cacimperio
248. Pastel de tomates
249. Pasteles de ricotta
250. Tostas de tres colores
251. Ensalada mayonesa
252. Pizza a libretti

ARTUSI: 248. Pastel de tomates

Poned a cocer unos tomates cortados a trozos en un sofrito de ajo, perejil y aceite; sal y pimienta como condimento.
Cuando estén cocidos de manera que su jugo se haya condensado, trituradlo y volvedlo a poner al fuego con huevos en proporción, batidos antes.
Añadid una pizca de parmesano, mezclad y cuando los huevos se hayan hecho, vertedlos en una fuente y acompañarlos de tostas cortadas en picos y fritas en mantequilla o tocino.
Alguna hoja de calamento, o una pizca de orégano, después de pasado el jugo, da al pastel un aroma agradable.

ARTUSI: 234. Macarrones con bechamel

Coged macarrones largos a la napolitana y cocedlos a dos tercios en agua salada. Retiradlos escurridos y volvedlos a poner al fuego con un trozo de mantequilla y cuando la hayan absorbido añadid tanta leche que termine de cocerlos a fuego moderado. Preparad mientras una bechamel como en el nº 137 y cuando la retiréis ligadla con una yema de huevo y después vertedla sobre los macarrones junto con parmesano rallado en proporción. Los macarrones así preparados son muy oportunos como guarnición de una ración de estofado o a una ración de ternera lechal en fricandò. Podéis en este caso coged una fuente que resista al fuego, colocarle un molde de lata en medio y los macarrones alrededor. Poned la fuente en el horno de leña o bajo una tapadera de hierro con fuego por encima, y cuando los macarrones estén ligeramente dorados, retiradlos del fuego, y, retirado el molde de lata, poned en su puesto la carne y servidlos. Podéis incluso mandarlos a la mesa separados, pero siempre ligeramente dorados por encima para que estén más bonitos; cuidad que queden jugosos.

ARTUSI: 232. Polenta de harina amarilla con salchichas

Haced una polenta más bien ligera de harina de maíz, extenderla sobre la mesa de trabajo con un grosor de un dedo y cortadla en picos. Poned en un cazo varias salchichas enteras, con un chorro de agua y cuando estén cocidas peladlas, deshacedlas y añadid jugo y conserva de tomate.
Colocad la polenta en una bandeja o una fuente que resista al fuego, condimentadla en la base con parmesano, estas salchichas y algún trozo de mantequilla repartido aquí y allá, después ponedla entre dos fuegos y cuando esté bien caliente servidla, especialmente como primer plato de un desayuno de tenedor. La polenta se puede hacer también dura para cortarla en lonchas.

ARTUSI: 227. Cresentine

Si el ajo es un vermífugo, como es en general su reputación, ésta es una comida sencilla y apetitosa para los niños.
Tostad unas lonchas de pan finas por ambas partes y en caliente frotadlas con un diente de ajo. Después condimentadlas con sal, aceite, vinagre y azúcar.

ARTUSI: 230. Gnocchi de sémola

4 dl de leche. 120 gr. de sémola. 50 gr. de mantequilla. 40 gr. de parmesano rallado. 2 huevos. Sal al gusto.
Coced la sémola en la leche y cuando vayáis a retirarla del fuego saladla y añadid la mitad de la mantequilla y la mitad del parmesano. Después, cuando esté todavía bien caliente, añadid los huevos y mezclad, después vertedla sobre la mesa de trabajo, o sobre una bandeja, extendiéndola con el grosor de un dedo y medio y dejad que pose para cortarla en almendras.
Ya están los gnocchis, que colocaréis uno sobre otro bien dispuestos en una bandeja proporcionada, entremezclándolos con el resto de la mantequilla a trocitos y espolvoreándolos, piso por piso, pero no en la superficie, con el resto del parmesano. Por último, doradlos en el horno de leña y servidlos calientes, solos o como guarnición de carne asada o hecha de otra forma.