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ARTUSI: 731. Sapa


La sapa(1), que no es otra cosa más que un sirope de uva, puede servir en una cocina para diversos usos, ya que tiene un sabor especial que se acidula en algunos platos. Y además siempre gusta a los niños que en invierno, con ella y con la nieve fresca caída, pueden improvisar unos sorbetes.
Haced mosto de uva blanca, preferiblemente de vid, de buena calidad y bien madura, y cuando esté fermentando desde aproximadamente veinticuatro horas, extraed el mosto y pasadlo por un paño. Poned este mosto al fuego y hacedlo hervir durante muchas horas hasta conseguir la consistencia de sirope, que conservaréis en botellas.


(1): Arrope toscano (N. de la T.)

ARTUSI: 730. Claret cup (bebida inglesa)

Para esta bebida, que merece ser descrita porque es muy agradable y de fácil ejecución, se necesita vino tinto de óptima cualidad. Puede servir tanto el bordeaux como el chianti, el sangiovese y similares.

5 dl. de vino. 5 dl. de agua. 5 limones. 500 gr. de azúcar blanca.

Haced hervir el azúcar en el agua cinco minutos. Retirado del fuego, exprimid en este sirope los limones y añadid el vino, después pasadlo por una estameña. Volvedlo a poner en el fuego para hacerlo hervir ligero 25 minutos y cuando esté frío lo embotelláis. Servidlo rebajado con agua y refrescado con hielo en verano. Teniéndolo que conservar durante mucho tiempo, ponedlo en bodega.

ARTUSI: 729. Orzata (Horchata de almendras)*


200 gr. de almendras dulces con 10 ó 12 amargas. 600 gr. de agua. 800 gr. de azúcar blanco fino. 2 cucharadas de agua de azahar.

Pelad las almendras y machacadlas en el mortero mojándolas de vez en cuando con el agua de azahar. Para que no se reduzcan en una pasta poco manejable, disolvedlas con un tercio del agua y pasad el jugo por un paño escurriéndolo bien.

Volved a poner en el mortero la pasta seca que queda en el paño, machacadla con la mano del mortero; después disolvedla con otro tercio del agua y pasad el jugo. Repetid la misma operación por tercera vez, poned al fuego todo el líquido obtenido, y cuando esté bien caliente añadid el azúcar, removedlo y hacedlo hervir durante veinte minutos aproximadamente. Cuando esté frío embotelladlo y conservadlo en lugar fresco. Si la hacéis de esta manera, veréis que la orzata no fermenta y podréis conservarla durante mucho tiempo, pero no tanto como los siropes de fruta. Además de esto, queda tan concentrada que poquísima, disuelta en un vaso de agua, es suficiente para obtener una bebida excelente y refrescante. Hecha con las semillas del melón, resulta incluso más delicada.

(*): N. de la T.

ARTUSI: 728. Marena para entretenerse

La marena más señorial es esa descrita arriba, pero si la quereis para beber y comer, como se hace en algunos pueblos, mezclad en la antriormente descrita las guindas confitadas en la proporción siguiente:

1,5 kg. de guindas. 2 kg. de azúcar lustre.

Quitad los tallos a las guindas y ponedlas al sol durante cinco o seis horas.
Después ponedlas al fuego con un trocito de canela y cuando hayan soltado una cierta cantidad de líquido, añadidles el azúcar, cuidadndo de remover despacio para conservar las guindas enteras. Cuando se hayan quedado arrugadas y hayan cogido un color moreno retiradlas y utilizadlas para el uso indicado.

ARTUSI: 727. Marena

Coged guindas auténticas, las cuales, aunque estén maduras, deben ser muy agrias. Quitadles los tallos y desahedlas como la uva cuando se coge para hacer vino, después poned a parte un puñado de los huesos para usarlos como os indicaré adelante y colocad las guindas con un buen trozo de canela en rama en un lugar fresco, dentro de una vasija de barro para esperar la fermentación, la cual debe durar al menos cuarenta y ocho horas; pero en el momento en que las guindas hayan comenzado a alzarse, hundidlas y removedlas de vez en cuando. Ahora se necesetaría un trapiche para extraer el jugo; pero si falta, usad las manos esprimiendo las guindas de puñado en puñado dentro de un paño. Lo bueno de estos siropes, como os he dicho es la claridad, así que cuando el jugo haya reposado decantad la parte clara, y la que queda pasadla más veces por un filtro de lana. Obtenido así el líquido depurado, ponedlo al fuego con las siguientes proporciones y con el mencionado trozo de canela.

6 kg. de jugo depurado. 8 kg. de azúcar lustre. 50 gr. de ácido cítrico.

Para añadir el azúcar y el ácido cítrico esperad a que el líquido esté bien caliente y después mezcladlo a menudo para que no se deposite en el fondo el azúcar y no se pegue. La cocción debe ser breve; cuatro o cinco minutos son suficientes para incorporar el azúcar en el líquido. Una cocción prolongada haría perder el aroma al fruto, mientras que una insuficiente produciría que, con el tiempo, se posase el azúcar. Cuando retiréis la marena del fuego, vertedla en una vasija de barro y embotelladla fría. Tapad las botellas con corcho sin alquitrán y conservadlas en bodega donde tanto la marena como los siropes se mantendrán inalterados incluso durante algunos años. Por último os indicaré el uso de los huesos arriba mencionados. Éstos, los secais al sol, después cascadlos y recoged 30 gr. de sus almendras, las cuales machacaréis muy finas en un mortero y mezclaréis con las guindas antes de la fermentación. Con su grato amargo estas almendras sirven para darle más gracia al sirope.

ARTUSI: 726. Sirope de cidra

3 limones de jardín*. 600 gr. de azúcar blanca fina. Un vaso de mesa de agua que se corresponde con aproximadamente 3 decilitros.

Retirad la pulpa interna de los limones sin estrujarla, limpiándola bien de la película y de las semillas. Poned el agua al fuego con la cáscara de uno de los limones cortada con la puntilla en una tira muy fina, y cuando comienza a hervir añadid el azúcar. Esperad que de algún hervor, después retirad la cáscara y añadid la pulpa de los limones. Haced hervir hasta que el sirope haya reducido y cocido al punto, que se sabe por la perla que hace al hervir y por el color de vino blanco que toma. Conservadlo en bote preferiblemente de cristal, para cogerlo a cucharadas y disolverlo en agua fresca: se obtiene así una bebida excelente y refrescante, y me quedo asombrado de que falte entre las bebidas de los cafés de varias provincias italianas.

*Llamados cidras, son el fruto del cidrón, una variedad dulce del limón, muy grande y de piel carnosa (N. de la T.)

ARTUSI: SIROPES

Los siropes de fruta ácida, disueltos en agua fresca o helada, son bebidas agradables y refrescantes, muy oportunas en los calores estivos; pero es mejor consumirlos después de terminada la digestión porque, siendo algo pesados para el estómago por el mucho azúcar que contienen, lo molestan fácilmente.

723 Sirope de frambuesa
724 Agridulce de frambuesa
725 Sirope de grosellas
726 Sirope de cidra
727 Marena
728 Marena para entretenerse
729 Orzata (horchata de almendras)
730 Claret cup (bebida inglesa)
731 Sapa

ARTUSI: 724. Agridulce de frambuesa

Esta acetosa se forma sustituyendo el ácido cítrico por vinagre de vino de óptima calidad, que va vertido en el sirope de frambuesa cuando se retira del fuego. La dosis del vinagre reguladla al probarlo, es decir, poniendo poco al principio y probando el sirope en dos dedos de agua para aumentar la dosis según se necesite. Esta bebida resultará más refrescante que las otras e igualmente agradable.

ARTUSI: 723. Sirope de frambuesa (y 725: ...de grosellas)

La delicada fragancia de este fruto (el framboise de los franceses) lo hace en el rey de los siropes. Después de haber deshecho bien el fruto con las manos, se trabaja de la misma forma que en el nº 725 con las mismas proporciones de azúcar y de ácido cítrico; pero, sin embargo, conteniendo este fruto menos pectina que las grosellas, el periodo de la fermentación será más breve. Si luego se me preguntase porqué estos siropes requieren tanto azúcar, respondería que esto es necesario para su conservación; y que para corregir el exagerado dulzor se ha recurrido al ácido cítrico.

 
725.  Sirope de grosellas

Este fruto, conteniendo en sí mucha pectina, necesita una larga fermentación; de modo que si disolviéseis el azúcar en el jugo de las grosellas apenas exprimido y lo pusieseis al fuego, obtendríais no un sirope, sino una gelatina. Soltad las grosellas de sus racimos como haríais par hacer mosto de la uva  y  dejadlo en lugar fresco dentro de una vasija de barro o de madera. Cuando haya comenzado a fermentar (lo cual puede suceder dentro de tres o cuatro días) remangaos y removedlo con un cucharón dos veces al día, continuando esta operación hasta que haya terminado de alzar. Después, si no teneis un trapiche, pasadlo poco a poco por un paño estrujándolo bien con las manos y pasad el zumo esprimido por un filtro todavía dos o tres veces, y más si es necesario, para obtener un líquido muy límpido. Ponedlo entonces al fuego y, cuando empieza a entrar en ebullición, añadid el azúcar y el ácido cítrico en las siguientes proporciones:

3 kg. de líquido. 4 kg. de azúcar fino blanquísimo. 30 gr. de ácido cítrico.


Removed continuamente el cucharón para que el azúcar no se pegue, hacedlo hervir fuerte durante dos o tres minutos, provadlo para añadir más ácido cítrico, si es necesario, y cuando esté frío, embotelladlo y guardadlo en bodega. Os advierto que lo mejor de estos siropes es su claridad y para conseguirla está bien excederse en la fermentación.