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ARTUSI: 528. Pájaros asados


Salvia

Los pájaros deben ser frescos y grasos; pero sobre todo frescos. En esos pueblos donde se venden ya pelados habría que ser tonto para que te tomasen el pelo*. Si los veis verdes o con el guía de la batida, es decir con la panza negra, pasad de largo; pero si alguna vez os engañan cocinadlos como el pichón en salsa n. 276 porque si los ponéis en el asador, además de abrirse todos durante la cocción, sueltan, mucho más que hechos en salsa, ese hedor de la putrefacción, es decir de la carne faisandée como la llaman los franceses: peste intolerable para las personas de buen gusto, pero que por desgracia no desagrada en alguna provincia italiana donde por vieja costumbre el gusto se ha depravado quizá incluso a costa de la salud.
Se podría hacer una excepción para las carnes del faisán y de la becada, que cuando están blandas, parece que cojan, además de ternura, un aroma particular, especialmente si se les deja ablandar sin pelar.
Pero cuidemos de no hacerles pasar el primer indicio de putrefacción porque, de otra forma, podría suceder como me sucedió a mí cuando habiéndome invitado un señor a una trattoría muy renombrada, pidió entre las otras cosas para agasajarme, una becada con tostas; y bien, ésta soltaba desde el centro de la mesa tal hedor que, sintiendo que me daba la vuelta el estómago, no fuí capaz ni siquiera de acercármela a la boca, dejándolo mortificado y yo con el dolor de no haber podido agradecer la cortesía del amigo.
Los pájaros, ya sean tordos, alondras u otros más pequeños, no vaciarlos nunca y antes de enfilarlos colocarlos de esta forma: dadles la vuelta a las alas sobre el dorso y que cada una de ellas tenga sujeta una o dos hojas de salvia; cortad la extremidad de las patas y cruzadlas haciendo pasar una sobre la rodilla de la otra, agujereando el tendón, y en este cruce poned una ramita de salvia.
Después enfilarlos colocando los más grandes en el centro y separándolos con una loncha de pan de un día de centímetro y medio de grosor, o si se encontrase, una barra cortada en diagonal.
Con lonchas de tocino, saladas anteriormente y finas como el papel, albardar el pecho del pájaro de manera que se pueda enfilar en el asador junto con el pan. Cocerlos a la llama y si no habéis clavado por fuera el pico, tenedlos al principio quietos con el cuello doblado, como se suele decir; untadlos sólo una vez con aceite cuando comienzan a tostarse utilizando una brocha o pincel sin tocar los panes, que ya están bien condimentados con los dos tocinos, y saladlos solo una vez.
Ponedlos al fuego bien tarde porque debiendo cocer rápidamente se da el caso de que estén listos pronto y se resequen.
Cuando los mandéis a la mesa desenfiladlos despacito, para que queden unidos en la fuente y colocados en fila, que quedarán muy bien. En cuanto al asado de pato o de pato salvaje, algunos les exprimen un limón encima cuando empiezan a tomar color y los untan junto con el aceite con este agrio que recogen.




(*): Mucho más bonita la expresión utilizada por el autor que no se puede traducir "bisogna essere tondi bene per farsi mettere in mezzo" que literalmente sería hace falta ser muy redondo para dejarse 'ensartar'. Pero la expresión "mettere in mezzo" significa "tomar el pelo" (N. de la T. -Gracias amigo Claudio por tu ayuda-)

ARTUSI: 276. Pichones en salsa

Salvia

A propósito de los pichones atentas a esta historia que ocurrió, aunque parezca increíble, y valga como una prueba más de lo que os decía de las rarezas del estómago. Una señora le pide a un hombre, que se encuentra casualmente matar un par de pichones, y él estando ella presente les ahoga en un cubo de agua. A la señora le causó tal impresión que desde entonces no ha podido comer la carne de este ave.
Condimentad el pichón con hojas de salvia enteras, ponedlos en una fuente o en una cacerola encima de lonchitas de jamón entreverado y condimentadlos con aceite, sal y pimienta. Cuando hayan tomado color, añadid un trozo de mantequilla y llevadles a cocción con caldo. Antes de retirarlos del fuego exprimís por encima un limón y preparad su jugo para servirlos con lonchas de pan tostado puestas debajo. Cuidad de salar poquísimo por el jamón y por el caldo. En tiempo de agraz, podéis usar éste en lugar del limón, siguiendo el dicho:
"Cuando el Sol está en león
Buen vino con melón
Y agraz con pichón"*



(*): Quando Sol est in leone / Bonum vinum cum popone / Et agrestum cum pipione. Se trata de un dicho toscano. El agraz se obtiene del zumo de uva sin madurar.




Le Bugie (Las Mentiras) -desde Turín.



Desde un escaparate de un barrio de Turín, se ofrecen de manera permanente unos dulces que en otros negocios no pueden faltar por Carnaval. Son le bugie, literalmente las mentiras. Se las atribuyen como originarias en Liguria, de donde es Génova y de donde también viene la salsa pesto original. Liguria es la región al sur del Piemonte, que la separa del mar Ligur. 

El Piemonte es la región del noroeste italiano que se encuentra literalmente al pie de los Alpes. Lo referimos en el post anterior con el chocolate y las avellanas, pero no podemos pasar por alto los vinos. A nosotros los vinos nos gusta beberlos, y los que hemos probado no nos han dejado indiferentes. Vaya por delante que, además de los grandes vinos que da el Piemonte (los tintos Barolo, Nebbiolo, Barbaresco, Dolcetto, Barbera, Freisa, Roero; el rosado Grignolino; los blancos Arneis, Gavi, Favorita que son un buen número de denominaciones para una sola región) la relación calidad precio nos ha resultado muy ventajosa y además, vayas donde vayas, ya sea en una barra, en un mesón, en una vinería (bodegas con comedor) o en la mesa de un chino, puedes pedir tranquilamente un vino,  que estará bueno. El Piemonte presume de gastronomía que se nutre para aprovechar la calidad de sus propios productos de las influencias de la vecina Francia y de las regiones colindantes, el Val d'Aosta con unos quesos de los que mejor hablar en otra ocasión, porque los quesos y productos lácteos en Italia bien merecen unos cuantos capítulos aparte, la Lombardía y la ya mencionada Liguria.

Volviendo a "las mentiras", de estos dulces que se comen también en el Piemonte como bugie, tradicionalmente huecos, se hacen ahora ya tantas versiones como la imaginación y el ánimo de sorprender de cocineros y artesanos llegan a aportar a las recetas que perduran en el tiempo. Muy probablemente tienen su origen en las frictilia, dulces fritos en manteca de cerdo que en la antigua Roma se preparaban en el periodo de Carnaval y se preparaban en gran cantidad porque debían durar todo el tiempo de la Cuaresma. 

Se comen en toda Italia con otros nombres, según las regiones, chiacchiere (cotilleos) o lattughe (lechugas) en la vecina Lombardía, de donde es Milán y su famoso risotto; cenci (trapos) y donzelle (doncellas) se les llama en Toscana, frappe y sfrappole en Emilia, cròstoli en Trentino, galani y gale en Veneto, y también rosoni, lasagne, pampuglie...

Se trata de un dulce de masa hueca frita, espolvoreada en frío con azúcar lustre. Las bugie de nuestras fotos se venden a 26€ el kilo y están hechas, según dice el escaparate, con harina de trigo para repostería, huevos, mantequilla, azúcar, maraschino, marsala, leche, levadura en polvo, sal, vainilla. Para la fritura, aceite de cacahuetes.


Artusi, que es toscano, cuenta tres recetas para hacer las que él llama donzelline: Una en el capítulo de los fritos: receta nº 191; y otras dos en el capítulo de los entremeses: recetas nº 228 y nº 229 -nuestra favorita, para comer con higos y jamón, sin desmerecer la anterior de las anchoas. Veamos:

ARTUSI: 191. Donzelline

100 gr de harina. Una nuez de mantequilla. Leche, la necesaria. Una pizca de sal.

Hacer una masa ni muy sólida ni muy blanda, trabajadla mucho con las manos sobre la tabla y estirad una hoja del grosor de una moneda. Cortadla en picos pequeños, freídla en tocino o en aceite, y la veréis inflarse, resultando tierna y de gusto delicado.
Así tenéis las donzelline, que van espolvoreadas con azúcar lustre cuando ya no estén calientes.


ARTUSI: 228. Donzelline rellenas de anchoas saladas

220 gr de harina. 30 gr de mantequilla. Leche, la necesaria. Una pizca de sal. 4 anchoas saladas.

Mezclad la harina con la mantequilla, la leche y la sal formando un bollo consistente, trabajándolo muchísimo si queréis que la pasta se infle en la sartén.
Dejadlo un poco en reposo, cortadlo por la mitad y ensanchad algo las dos partes.
Limpiad las anchoas, divididlas por la mitad a lo largo, quitadles la espina y cortadlas a trocitos cuadrados y estos colocadlos extendidos sobre una de las porciones de pasta, cubridla con la otra para pegarlas juntas y así unidas estiradlas con el rodillo para obtener una hoja fina que cortaréis a picos para freírlos en aceite. Esta cantidad será suficiente para seis personas y podrá servir como entrante en un desayuno o como guarnición de un frito de pescado.


ARTUSI: 229. Donzelline aromáticas

180 gr de harina, aprox. Dos cucharadas de aceite. Dos cucharadas de vino blanco o marsala. Cinco o seis hojas de salvia. Un huevo. Sal, la necesaria.

Triturad la salvia con la media luna y después mezclar la harina con todos los ingredientes trabajándola bien y procurando que la masa quede más bien blanda.
Después estiradla con el rodillo con el grosor de una moneda espolvoreándola con harina, si es necesario, y cortada a picos, freídla en aceite o manteca. Oigo decir que hay quien las come junto a los higos y el jamón.
Creo que esta cantidad es suficiente para cuatro personas.
foto: salvia

foto: Le Bugie
Nosotros nos hemos comido "las mentiras" de Turín y con ellas en el estómago nos hemos vuelto al Carnaval de España... No digo más ;-/

foto: sobrevolando los Alpes desde el Piemonte, al fondo: Val d'Aosta

Herbolata de mayo (Maestro Martino, "Il libro de arte cocquinaria", 1460 aprox. Capítulo IV Para hacer todo tipo de tartas.3)

 
menta

Toma tanto queso fresco como he dicho antes y tritúralo muy bien, y ten quince o dieciséis claras de huevo con un buen cuarto aproximado de buena leche; y tomarás acelgas en buena cantidad, es decir la mayor parte de ellas, y de mejorana poca, salvia bastante, menta poca, perejil bastante. Y todas estas hierbas machácalas juntas muy bien extrayendo el jugo y pasándolo por la estameña. El jugo lo pondrás junto con las cosas dichas antes poniendo con ellas media libra de buena manteca, o de botiro(1) fresco; y cogerás unas pocas hojas de perejil, y poquísimas hojas de mejorana y con un cuchillo las cortarás y removerás lo más menudas que sean posible, y las molerás muy bien en el mortero incorporándolas a las cosas dichas antes, añadiendo media onza de jengibre blanco, y ocho onzas de azúcar. Y haz que todo este compuesto esté bien mezclado en un cuenco el cual pondrás sobre las brasas lejos de la llama del fuego, removiendo continuamente con el cucharón, u otro instrumento apto para ésto, tanto que te parezca que se comienza a ligar como si fuera un brodetto(2). Y dicho ésto tendrás preparada en la sartén una pasta muy fina, y le pondrás dentro estas cosas de arriba, y una vez rellena, dándole fuego moderado por abajo y por arriba. Y cuando te parezca que esté bastante hecha, retírala fuera y ponle por encima azúcar fino y agua de rosas. Y esta tarta, o herbolata que queremos llamar, cuanto más verde sea tanto mejor está, y estará más bonita. 

(1): El botiro es una mantequilla de excelente calidad originaria de las montañas del Véneto que se produce sólo durante los pastos de verano.