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ARTUSI: 90. Gnocchi de harina amarilla

Cuando os sintáis llenos por culpa de una exuberancia en la nutrición, si recurrís a una menestra de estos gnocchi podréis, por su ligereza y poca sustancia, neutralizarlo; y más todavía si la hacéis seguir de un plato de pescado de fácil digestión.
La harina, para este uso, está bien que sea molida gruesa; si no, es mejor recurrir a la sémola fina de maíz, que ahora se encuentra en los comercios. Salad el agua y, cuando hierva, verted con la mano izquierda la harina poco a poco y con el cucharón en la derecha, mezclad continuamente. Es necesario que esta harina hierva mucho, y cuando haya reducido de manera que aguante sobre el cucharón, echadla, con un cuchillo de mesa, a trozos dentro de una fuente y cada capa condimentadla con queso, mantequilla, jugo de tomate o conserva disuelta en agua. Llenad la fuente y mandadla caliente a la mesa. Si después os gustasen más condimentados podéis tratarlos como la polenta con salchichas del nº 232 o como los macarrones a la boloñesa del nº 87.

ARTUSI: 13. Tallarines de sémola

No son muy diferentes de los hechos con harina, pero resisten más a la cocción, siendo el dente un valor de esta menestra. Además de esto dejan el caldo claro y parece que el estómago quede más ligero.
Hace falta sémola de grano fino, y necesita que se la deslíe con los huevos alguna hora antes de hacer la hoja de masa. Si, cuando vayáis a estirarla, os resulta muy blanda, añadid alguna pizca de sémola seca para reducir la masa a la dureza necesaria, cuando no se pegue al rodillo. No necesita ni sal, ni otros ingredientes.

ARTUSI: 230. Gnocchi de sémola

4 dl de leche. 120 gr. de sémola. 50 gr. de mantequilla. 40 gr. de parmesano rallado. 2 huevos. Sal al gusto.
Coced la sémola en la leche y cuando vayáis a retirarla del fuego saladla y añadid la mitad de la mantequilla y la mitad del parmesano. Después, cuando esté todavía bien caliente, añadid los huevos y mezclad, después vertedla sobre la mesa de trabajo, o sobre una bandeja, extendiéndola con el grosor de un dedo y medio y dejad que pose para cortarla en almendras.
Ya están los gnocchis, que colocaréis uno sobre otro bien dispuestos en una bandeja proporcionada, entremezclándolos con el resto de la mantequilla a trocitos y espolvoreándolos, piso por piso, pero no en la superficie, con el resto del parmesano. Por último, doradlos en el horno de leña y servidlos calientes, solos o como guarnición de carne asada o hecha de otra forma.