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Lorenza de Medici (empresaria, escritora y "chefteacher") y Giovanna Garzoni y la importancia del arte en la cocina, y la bechamel y más cosas.

Los Medici, de la mano de su descendiente directa, Lorenza, han continuado hasta antes de ayer con su labor de mecenazgo dedicada hoy a la gastronomía. Su empresa, de importación, se dedica a la distribución de una muy cuidada selección de conservas, condimentos, granos, aceites y vinagres. He contado 18 productos españoles de un total de 72, entre los que también hay, por supuesto, italianos y franceses, chilenos, argentinos y californianos. Los productos españoles que ofertan son aceites, vinagres, almendras, sales, azafrán, pimentón dulce, aceitunas, alcaparras, arroz y conservas de pescado (todas marcas excelentes que recomendamos probar e insistimos, aunque sea una vez). La empresa viene a ser un claro exponente de elegante mecenazgo dirigido al mercado americano en inglés, pero no deja de ser un exquisito pero escueto catálogo. Entre los productos tiene un discreto y elegante lugar el propio vinagre balsámico al que Lorenza puso su nombre completo.

El nombre de Lorenza de Medici sigue unido al que se anuncia como el "primer complejo vacacional vinícola de Chianti", "una granja abadía de 1000 años de antigüedad", el hotel se llama Badia a Coltibuono. En su día, Lorenza de Medici fundó la escuela de cocina ubicada en el hotel que todavía hoy imparte sus cursos  básicos de los grandes tópicos de la cocina italiana.

No sé cómo explicarlo... (debe ser parangonable a esa incontenible afición a la serie B), me gusta ver el video de promoción de la escuela, con una Lorenza de Medici enfrentándose a una bechamel a la que insiste incluso en ponerle más harina de toda la que había puesto, y en el que tienen que recurrir al evidencial corte en la edición donde aparecerá corregida considerablemente la cantidad de leche que han tenido que añadir para conseguir esa ligereza que la chefteacher recomienda a sus alumnos con un inglés pelín improvisado. Hay un momento muy bueno en el que nuestra admirada Lorenza para indicar el punto de ligereza requerido para su bechamel (y muy lejos de conseguirlo demostrando que no tiene ni idea de las proporciones de la salsa que está enseñando a elaborar) improvisa un "fitness" para hacerse entender... (y no es que nos recomiende ir al gimnasio). No podemos negar que viendo cocina televisada descubrimos grandes programas de humor... Por cierto, la harina se le ha quedado cruda. Si queremos hacer una buena bechamel muchos son los ejemplos que podemos seguir, este otro video de aquí abajo, por ejemplo, más casero y más humilde, y mucho más de fiar..., aunque a nosotros, como a Lorenza, nos guste más ligera esta salsa.


Lorenza de Medici (que ya será muy mayor y esperamos que así sea), además de chefteacher, y de tener su propio vinagre balsámico, protagonizó en 1992 una serie de cocina italiana para televisión realizada por Bruce  Franchini, el mismo que un año después filmó Gardens of the World with Audrey Hepburn y más recientemente le hizo su serie de televisión a José Andrés, Made in Spain. Pero por lo que destaca nuestra homenageada es por haber publicado más de 30 libros de cocina.
¿Quién da más? ¿O menos? Así son las cosas... A mí todos estos datos me hacen reflexionar... No hemos visto la serie de Lorenza, pero es anterior a la fallida bechamel... La que sí recordamos es en TVE la de Elena Santonja, más por el tema que se cantan las Vainica Doble con Sabina que por los méritos culinarios de la directora y conductora del programa; reconocemos eso sí su aportación en una época en la que presumir de no saber cocinar era lo que estaba en boca de la mayoría, pero el tono y el contenido de los encuentros con sus invitados ante los fogones no ha resistido el paso del tiempo. Lo que sí aguanta es, como he dicho, la cabecera de su programa, Con las manos en la masa:
Salvando las distancias, que son muchas, de igual forma que en TVE ilustran con grandes bodegones de Luis Meléndez la cabecera de un programa culinario, nuestra Lorenza de Medici, fiel a su linaje y manteniendo un elevadísimo nivel de calidad en la edición, publica sus libros de cocina con ilustraciones de grandes de la pintura en las colecciones de sus antepasados,  con bellísimos trabajos fotográficos que rezuman elegancia sobriedad y despliegue de medios a la altura de su pedazo apellido, y otros más modestos respetando las exigencias de las casas editoriales y manteniendo su simpática presencia con una constancia que no podría ser si no fuese por una afición sincera a la cocina y todas sus cosas gratas.
Una de las aportaciones más hermosas de esta mujer es el libro titulado FLORENTINES A Tuscan  Feast, editado en inglés por Pavilion Books en 1994. Pero son muchos otros los títulos que en esta línea resultan atractivos e imprescindibles para coleccionistas de libros de arte. Lorenza de Medici firma el prefacio y unas recetas que, reconocemos, que no nos interesan por el momento, pero el valor de este libro está en las ilustraciones de Giovanna Garzoni (1600-1670) las que nos atrevemos a  reproducir aquí, cautivados por su belleza y nuestro ánimo de compartirla. 





Giovanna Garzoni disfrutó de un considerable éxito como retratista y pintora de naturalezas muertas durante su vida. Terminó sus días en un convento Capuchino en Roma al que dejó sus papeles y sus libros de texto. Su trabajo desapareció en la oscuridad durante unos tres siglos hasta que llamó la atención de los académicos del arte en los primeros 60, desde entonces la reputación de Garzoni floreció y sus imágenes están ahora consideradas como un fino ejemplo en su genéro.

(Fuente: Le Cordon Bleu. El libro de los libros de cocina, SPA, S.L.; Retrato de Giovanna Garzoni por Giuseppe Ghezzi el mismo año en que ella murió).