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mermelada de naranja

cortar y dejar macerar (día 1º) 
hervir en agua y reposar (día 2º) 
cocer en azúcar y embotar (día 3º)
Seleccionaremos 4 buenas naranjas que no tengan la cáscara tintada (de tu árbol, o de cultivo ecológico, no más). La pectina se la proporcionaremos con un limón (igual). El agua de la primera cocción, aproximadamente medio litro. El azúcar de la segunda, entre el 40% y el 70% del peso de la fruta utilizada, por debajo de esta cantidad no haríamos conserva, por encima se nos cristalizaría; y aún así hay que ajustar, el porcentaje varía dependiendo del azúcar de la propia fruta.

ARTUSI: 723. Sirope de frambuesa (y 725: ...de grosellas)

La delicada fragancia de este fruto (el framboise de los franceses) lo hace en el rey de los siropes. Después de haber deshecho bien el fruto con las manos, se trabaja de la misma forma que en el nº 725 con las mismas proporciones de azúcar y de ácido cítrico; pero, sin embargo, conteniendo este fruto menos pectina que las grosellas, el periodo de la fermentación será más breve. Si luego se me preguntase porqué estos siropes requieren tanto azúcar, respondería que esto es necesario para su conservación; y que para corregir el exagerado dulzor se ha recurrido al ácido cítrico.

 
725.  Sirope de grosellas

Este fruto, conteniendo en sí mucha pectina, necesita una larga fermentación; de modo que si disolviéseis el azúcar en el jugo de las grosellas apenas exprimido y lo pusieseis al fuego, obtendríais no un sirope, sino una gelatina. Soltad las grosellas de sus racimos como haríais par hacer mosto de la uva  y  dejadlo en lugar fresco dentro de una vasija de barro o de madera. Cuando haya comenzado a fermentar (lo cual puede suceder dentro de tres o cuatro días) remangaos y removedlo con un cucharón dos veces al día, continuando esta operación hasta que haya terminado de alzar. Después, si no teneis un trapiche, pasadlo poco a poco por un paño estrujándolo bien con las manos y pasad el zumo esprimido por un filtro todavía dos o tres veces, y más si es necesario, para obtener un líquido muy límpido. Ponedlo entonces al fuego y, cuando empieza a entrar en ebullición, añadid el azúcar y el ácido cítrico en las siguientes proporciones:

3 kg. de líquido. 4 kg. de azúcar fino blanquísimo. 30 gr. de ácido cítrico.


Removed continuamente el cucharón para que el azúcar no se pegue, hacedlo hervir fuerte durante dos o tres minutos, provadlo para añadir más ácido cítrico, si es necesario, y cuando esté frío, embotelladlo y guardadlo en bodega. Os advierto que lo mejor de estos siropes es su claridad y para conseguirla está bien excederse en la fermentación.









MERMELADA DE TOMATE CON VAINA DE VAINILLA BOURBON

A esta receta de mermelada personalmente le debo el haber podido dedicarme en exclusiva al oficio de la elaboración artesana de mermeladas durante unos años, pues tuve la suerte de que la tuviera en carta el Charolés, en San Lorenzo de El Escorial. He elaborado unos cuantos cientos de kilos de esta mermelada de forma artesana (no sé si algún día llegaré a recuperar del todo mis huellas dactilares, pues quien alguna vez haya escalfado, pelado y despepitado un tomate a mano, podrá hacerse una idea). Los tomates han de ser rojos y lo más carnosos posibles. Un tomate que no pesa está hueco. Utilizo, según las épocas y los precios, tomates de la variedad raff, daniela, rama, pera... Una vez pelados, los peso. A continuación los despepito y escurro su agua dejando sólo la pulpa del tomate que cocino hasta convertirla en una salsa espesa. En este punto añado el azúcar. La proporción varía en función del tomate, pero siempre está entre el cuarenta y el sesenta por ciento de los tomates pesados (para que os hagáis una idea suelo añadir un cuarenta por ciento en verano, cuando el tomate está al máximo de azúcares y un sesenta por ciento para las cosechas más frescas o los tomates más verdes): no te pases con el azúcar, en esta receta la cristalización no perdona... Añado también un quince por ciento de pectina de manzana por cada kilo de pulpa de tomate. La pectina es el coagulante de las mermeladas (no hay mermelada sin pectina, hay dulces de frutas, compotas y otras tantas elaboraciones que no son mermeladas). Yo elaboro mis propias pectinas a partir de manzanas, limones, endrinas y grosellas; el proceso es sencillo, basta con indagar un poco entre la literatura especializada para aprender a hacerlas. La cocción de la mermelada a fuego vivo y constantemente controlado, sin que las burbujas adquieran una proporción muy grande y sin dejar de remover para que no se nos pegue el azúcar al fondo de la marmita, se prolongará durante unos treinta minutos por kilo de azúcar. Antes de retirar la mermelada del fuego abrimos las vainas de vainilla (yo utilizo la variedad Bourbon, media vaina por cada dos kilos de mermelada), extraemos las semillas y las incorporamos a la cocción, también las vainas. En cinco minutos retiramos del fuego y envasamos, colocando una parte de la vaina en cada bote. La vainilla es un potenciador del tomate, como lo es el azafrán de la piña, la canela de algunas legumbres, etc. También os recomiendo hacer mermeladas de tomate verde, pero al verde lo que le va muy bien es un buen vinagre.